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El bobo estepario.

Domingo, 27 de marzo de 2011

 

Los cambios horarios me sientan mal. Hoy me levanté con  prisas y la caraja puesta. Por un mal peso y paso me manqué, que es como decimos los de León ha lesionarse. Nada más pisar la alfombra roja de la Alcazabilla, disfrazado de cómodo, con unos currados pantalones mágicos de Banana Republic que aguantan todas las tallas, camisolón de GAP y calzado Columbia, mochilita al hombro y vísera  hago la croqueta y me dejo la rodilla y el hombro empotrados en el tenderete de la FNAC.

Llegaba tarde a lo del maratón fotográfico al que me apunte por casualidad. Me estampo ante la risa del respetable y Antonio, Fran y Elena de El Cuartel que andaban espetando curiosos en un simpático photocall.

Al principio me dolía más el amor propio que el hombro. Me acerqué a la sala de prensa del Teatro Cervantes donde estaba  Rosa Mª Calaf, más joven y guapa de lo que da en cámara, la coloreada periodista look Desigual, charlaba con los de su gremio sin ningún aire de nada, lejos de los efluvios de grandeza de los protas de series que pululaban excitando a las quinceañeras polinizables..

Viendo que el brazo chirriaba me metí a ver Cinco Metros Cuadrados, una versión nihilista de “aquí no hay quine viva, protagonizado por Fernando Tejero y Malena Alterio en plan drama. Actúan estupendamente. Una historia triste de ilusiones y especulación inmobiliaria resuelta correctamente. Me viene a la mente COGILCO, cliente de Bypass, la primera inmobiliaria andaluza y segunda nacional que resuelve el concurso de acreedores, es decir que paga. Lo del ladrillo y la Costa del Sol es como mentar la soga en casa del verdugo.

Con el corazón azul y el hombro rabiando, me doy cuenta de que las máquinas de fotos están pensadas exclusivamente para diestros. Como ambitorpe experto intento hacer alguna toma en programa manual pero no hay manera. Entonces  cabreado  y dolorido me acerco a las Urgencias del  Carlos Haya.

Pienso que toda la peña debe tener seguro privado porque me sentí minoría étnica. Y me trataron muy bien. En 2 horas estaba de vuelta a casa con el brazo en cabestrillo y un par de anécdotas. La primera la de una pareja de policías que llevaba a reconocimiento médico a un africano con esposas de acero en las manos.  Un agente estaba tranquilo, el otro serio, amoscado porque el presunto delincuente que no largaba en español se había quejado de maltrato físico.

Me hace una radiografía un tipo amable Y aguardando al galeno, otra señora  enorme que iba en silla de ruedas y no paraba de hablar con si hija como si estuviera regalando romero, cuando entra a la consulta se transforma, se queja , llora y monta un alboroto que nos alarmó a los de la sala de espera al presenciar la brutal metamorfosis, podrían aprender los del festival de cine de la paisana. Ya con mi sobre y recetas en  mano regreso al sol de domingo recordando la sentencia de un guardia civil , antiguo compañero de clases de golf: “todos los golpes son tontos”.. Y así me tienes me fui a cazar fotos en plan lobo y regresé como un bobo estepario.

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