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En los zapatos de Luis.

Domingo, 21 de octubre de 2012

El paquete  envuelto con la parquedad  del papel de estraza me lo entregaron a la hora y el lugar fijado. Con una discreta etiqueta adhesiva y precinto sin logo. Pagué el al mensajero y al abrir la caja también muy sobria, relucían a través de sus bolsas de plástico un par de los clásicos mocasines negros con un cinturón a juego.  Buena piel y  la horma ancha como prefiero. Un trabajo bien hecho. Me los probé y me transportaron a las tallas perdidas de la adolescencia en la que,  aun apuntando a los Sex Pistols , me envolvía en  Macson,   Pulligan de pico,  Levi´s  y Sebago  por prescripción familiar.

Como desfhasionado  militante tiendo al cuchillo de plástico. Por eso leí con atención un e-mail en el que intuí autenticidad sincera. Un fabricante de Monóvar,  se disculpaba por su intromisión en mi bandeja de entrada y me informaba de una interesante promoción.  No sé si recuerdo haber recibido el mismo correo antes, pero el caso es que este jueves me mostré más receptivo porque me  enseñaba  lo que andaba rastreando por las semanas fantásticas, ofertas desesperadas y otras epopeyas del consumo  popular. Además su e-mailing , cumplía escrupulosamente con la LOPD y los preceptos del marketing digital, es como si con sus manitas y su tricotosa lo hubiese preparado un alumno  espabilado  de los cursos de Bricomunicación 2012 del IMFE.

Respondí  a la carta de Luis comentando un par de detalles y a los veinte minutos recibo una llamada de Alicante para resolver las dudas. – Pondré lo de la hora de entrega en observaciones aseveró-.En un par de días tiene ahí su pedido.

Con 24 h de antelación  coordiné la recepción del chollo con los de la mensajería .

No fue la foto, ni la modesta página web, tampoco una oferta rayando en lo suicida, lo que me persuadía  al otro lado del 3G era la convicción, la pasión y determinación con la que el fabricante hablaba de su producto. La conversación derivó en una caza de bazares orientales y zapatos de poco usar y mucho tirar. En cómo las ventas de un sector tan reconocido y hoy encharcado, no daba  ni para el hilo de esos mocasines cosidos por manos  expertas. No advertí desesperación, percibí una resignación demasiado habitual, la de los emprendedores  con la mirada insomne  a la espera de esa solución a la  que ningún político de  cañita de evento, ni tecnócrata  de tafilete subvencionado sabe donde está.

De momento ya  me he puesto en  los zapatos de   Luis   y comentarte que este hombre  ha conseguido algo  que ni Sony, ni Redcon, ni tan siquiera Amazon o Apple han logrado: conmoverme y hacerme más feliz. No por una buena compra, que también, si me ha alegrado el día , es porque   de ésta historia además de la escasez de recursos transciende lucha, rebeldía  y arrojo. Entre tanto ciberbribón y outlet  de siete suelas,  esta ganga lo parece  de verdad. Te la envía a casa  contrarembolso , regalito extra, iva incluido, portes pagados y si no te gusta la devuelves. Hay que estar muy seguro de la imbatibilidad de tu propuesta para salir así de  descalzo a internet. No espero que le vaya bien, necesito que le vaya estupendamente  porque en caso contrario no sé donde acabaremos los que somos del montón, bueno, pero del montón.

 

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